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Si los militares colombianos atacan a Venezuela el movimiento popular tomará el poder en Colombia y peleará junto a la patria de Bolívar

Colombia la libertad está cerca

Gino Parcero*
Colombia vive en guerra civil desde hace más de cincuenta años. En estos momentos, fracasadas las conversaciones con Ejército de Liberación Nacional (ELN) y con el incumplimiento de los acuerdos de paz firmado con las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército colombiano reconoce que dejaría amplias vulnerabilidades en su propio territorio si se comprometiera en un conflicto fuera de sus fronteras.

A ello, le sumamos la imposibilidad que tiene Colombia para hacerle frente a los desplazados que provocaría un conflicto militar con Venezuela.

Las perspectivas no lucen así, buenas para las fuerzas militares y el poder colombianos, cuya economía es casi enteramente movida por el dinero de la droga. Hasta los curas y los evangélicos reciben limosnas manchadas de sangre; tal es la magnitud del poder y expansión del dinero del narcotráfico en Colombia.

En un escenario en donde Colombia a través de sus fuerzas armadas también penetradas hasta la médula por el narcotráfico, en la práctica unas verdaderas narco fuerzas armadas, participaran de una agresión contra la vecina Venezuela, las posibilidades de defensa de sus posiciones a lo interno se debilitarían. 

De igual manera, es importante puntualizar que en el caso de una agresión contra Venezuela los militares venezolanos aplicarían la reciprocidad y bombardearían vías e instalaciones estratégicas, haciendo más fácil para un renucleado movimiento insurreccional colombiano tomar el poder en la nación por la vía armada. 

No sería una cosa de un día para otro, pero las bajas en el ejército colombiano a manos de los patriotas venezolanos, militares o civiles, en preaviso y esperando a los agresores para capturarlos y fusilarlos, afectarían la moral del  ejército invasor y crearían una ola de malestar interno de Colombia, que pondría en jaque al narco gobierno de Duque.

A qué teme EEUU
En una época de amplísima interconexión digital, Estados Unidos no puede darse el lujo de someterse a más derrotas que serán viralizadas instantáneamente. Por esta razón, ha optado por subsidiar la guerra a través de mercenarios, como lo hizo en Siria y Libia, pero además, en hacer que otros países la peleen por ellos. No obstante, el problema sigue latente: ¿está dispuesta la población brasileña y colombiana, ver a sus soldados morir por un conflicto cuyo único beneficiario, tal y como lo ha expresado abiertamente John Bolton, serán las empresas petroleras estadounidenses?

A través de la propaganda mediática, se ha querido vender la idea de que una guerra contra el país suramericano, sería una especie de "operación quirúrgica" al mejor estilo de las películas hollywoodenses. Sin víctimas, más allá de los combatientes militares y civiles que se opongan a que Nicolás Maduro sea apartado del poder, y con los partidarios de la oposición escondidos cómodamente en sus casas, siguiendo todo en tiempo real a través de las redes sociales.

El Pentágono ha hecho un análisis exhaustivo de las capacidades armamentísticas venezolanas, y sabe que miente cuando afirma que la intervención será corta y que además no encontrará resistencia.

Yuri Liamin, experto militar, considera que la prioridad de Estados Unidos es fracturar las Fuerzas Armadas Bolivarianas, para no tener que enfrentarse al armamento ruso que incluye sistemas de defensa aérea de largo alcance S-300VM Antey-2500, Buk-M2E y el Pechora-2M de mediano alcance, así como un gran número de tanques T-72B1V, BMP-3, BTR-80A, SAU Msta-S, armas autopropulsadas Noah-SVK, MLRS Grad y Smerch.

Liamin, apunta especialmente al poder aéreo del Estado venezolano, que cuenta con aviones de combate Su-30MK2, lo cual lo ubica como uno de los primeros de suramérica.

Otra complejidad para Estados Unidos, son las fuerzas terrestres venezolanas, equipadas con sistemas Igla-S MANPADS y ZU-23 / 30m1-4, así como los comandos de operaciones especiales, especialmente los grupos de francotiradores altamente entrenados y apertrechados con fusiles Dragunov SVD, capaces de detener por sí solos a un contingente entero de soldados enemigos.

Aceleraría la toma del poder por la verdadera revolución en América Latina
A pesar de la gran cantidad de bases militares en suelo neogranadino, es innegable que la repotenciación del movimiento popular y el debilitamiento del control interno por las genocidas fuerzas militares colombianas al involucrarse en la agresión contra un país hermano echarían por tierra toda posibilidad de preservar el status quo, y a pesar de la masacre que intentarían perpetrar los oligarcas colombianos y las sanguinarias fuerzas militares gringas, la asimetría y la disparidad de fuerzas hombre jugarían a favor del pueblo colombiano que se pondría en camino de conquistar una verdaera y duradera libertad, ayudando de paso a la hermana república de Venezuela, tan agredida y atacada por EE.UU. y los eunucos mentales que nos "gobiernan".
No debería quedar en pie en ese momento nada que tenga que ver con la oligarquía que ha inundado de sangre a Colombia. Los Santos, los La Calle, los Uribe Vélez, todos los que han sometido a los colombianos y criminalizado al moviemiento popular, todos deberían ser capturas y fusilados de inmediato. Nada que los represente debería quedar en pie.

Después vendrían Brasil, Perú, Ecuador y otros países del continente. EE.UU. lo sabe y también sabe que esa sería  la estocada a su dominación global.
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*Analista político colombiano

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