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Así lucen los alrededores de la Basílica de la Chiquinquirá a un año de la quema de edificios por "manifestantes pacíficos" opositores

destrozos
Uno de los pisos del edificio del antiguo Inavi luego de ser reducido a cenizas pacíficamente por hordas guarimberas
Apolinar Mejía
Como vivo recordatorio de la barbarie guarimbera, así lucen los edificios quemados "pacíficamente" por hordas guarimberas durante los luctuosos hechos del año 2017, donde bajo las órdenes de miserables que querían justificar las actuales sanciones estadounidenses contra los venezolanos, un grupo de delincuentes acabaron con la paz y la hermosura del centro de Maracaibo durante 4 meses, a cambio de drogas y dinero. Hoy los edificios chamuscados y llenos de escombros recuerdan lo que son capaces de hacer algunas bestias con aspecto de personas, contra su propio país.

Las ruinas presentes en la Bajada de la Virgen el año pasado
Las ruinas presentes en la Bajada de la Virgen el año pasado
Un cúmulo de escombros, basura y hierros retorcidos surgió tras la quema de los edificios del Instituto Regional de Deportes (Irdez), Centro Rafael Urdaneta, Casa del Abuelo,  Ministerio de la Vivienda y Habitat y Defensoría del Pueblo, que ya cumplieron el primer año de fea existencia en la zona más emblemática de la ciudad.

Su origen fue producto de varios ataques por parte de hordas la mayoría bajo los efectos de las drogas suministradas a los "manifestantes pacíficos" que asolaron la zona en 2017 en el marco de las violentas guarimbas de ese año.

"Yo quisiera que los dejaran así. Que la gente recuerde cada vez que pase por el lugar que allí se cometieron crímenes contra este país, que allí criminales sanguinarios intentaron quemar vivos a los empleados públicos y visitantes de esos sitios lanzándoles bombas incendiarias a los edificios para quemar gente, archivos e instalaciones" dice Henry Carbajal, marabino de 49 años y asiduo visitante del centro de la ciudad. 
"Que yo sepa de los delincuentes que quemaron esos edificios y sus equipos y archivos no hay nadie preso. La mayoría vivía Las Torres del Saladillo. Algunos han emigrado, otros se mantienen a la espera de nuevas órdenes para volver a los desafueros que quebraron negocios y llenaron de luto a cientos de hogares en 2017. Si piden mi opinión, yo creo que hay que sacar los escombros de allí como ya el gobierno está haciendo, pero deberían dejar los edificios así un tiempo para que la memoria de la gente no borre de sus registros que las bestias pueden hacer fea las cosas más hermosas y quemarlas solo por odio y resentimiento, pago mediante" señala Evis Fernández, trabajador petrolero. 

Desde la Basílica alguien vio cómo quemaban

Por su parte Marlón Villarroel opina, al igual que Carbajal y Fernández, que en ese caso no vale el borrón y cuenta nueva. "Cada vez que nos vengan con la ridiculez de que fueron manifestaciones pacíficas, les señalaremos lo que hicieron con los edificios del centro, con los buses que quemaron, con las miles de personas que hirieron o atracaron. Les diremos cuando nos hablen de héroes que no lo son, que solo son drogadictos resentidos que actuaron contra su país a cambio de dinero y drogas para justificar las sanciones y amenazas de una potencia genocida".

Entre las ruinas, el más dantesco espectáculo lo ofrece el antiguo edificio del Inavi, hoy Ministerio de la Vivienda y Hábitat, que está justo al lado de la plazoleta de la Basílica Nuestra Señora del Rosario de Chiquinquirá. Sus alrededores y el interior están saturados de olores nauseabundos,  de excremento y cada planta, de las cuatro que lo conforman, parece una zona de guerra donde los hierros retorcidos que dejó el fuego, vidrios rotos y concreto de las paredes quemadas, en pie y derrumbadas, conforman un escenario de terror que recuerda lo peor a lo que pueden llegar algunas personas cuando se tornan en bestias asesinas.

El año pasado para las fechas de la Bajada, Feria y Aurora de la Virgen este gigantesco cuadro de guerra, a la vista de todos, fue como la mancha que tiñó de negro el bonito escenario en la plazoleta.

“Ya tenemos más de un año viendo ese desastre allí y creo que lo volveremos a tener en esta feria. De verdad que se ve muy fea esa quemazón frente a la Basílica. Deberían hacer todo lo posible para limpiar eso”, declaró Sofía Fuentes tras salir del templo, quien olvidó mencionar el origen de tanta fealdad.

“Nos llamó la atención esta parte de la plaza y nos acercamos a ver qué había pasado, porqué se ve muy fea esa estructura quemada  al lado de la iglesia tan bonita. Nos enteramos hace poco que le prendieron fuego el año pasado. Es triste porque le resta belleza a esta parte tan hermosa de la ciudad”, reveló Luis Balzán, turista del estado Lara que visitó la Basílica con su familia y quien al parecer solo leía la patilla en aquellos aciagos días. Balzán tampoco se refirió a los criminales que quemaron los edificios. 

Edificio Inavi


Al ser consultado sobre el problema, Lisandro Cabello, actual secretario de gobierno, dijo que se está ejecutando un trabajo de limpieza de estas estructuras tras una evaluación que se hizo sobre la factibilidad de recuperarlas, que arrojó resultados positivos.

"Hemos sacado 265 camiones de escombros y se ha practicado la limpieza de buena parte de estos edificios porque el objetivo del gobernador, Omar Prieto, es recuperar la zona y resguardarla para hacer de estas estructuras centros académicos  como son: La sede de la Universidad Bolivariana de Venezuela y de la Universidad de la Seguridad", sostuvo.

Añadió que con estos planes se persigue hacer de esta importante zona del centro un cerco de resguardo de las áreas religiosas, recreativas y culturales más importantes de la ciudad.
"No podemos olvidar --añadió-- que esas ruinas existen porque allí hubo un atentado criminal, antidemocrático, no solo contra el Patrimonio de la ciudad, sino incluso contra la vida humana porque allí había personas cuando a esos edificios le prendieron fuego manos criminales. Fueron millones y millones de bolívares que se perdieron, además de cientos de expedientes de viviendas en el edificio del Ministerio de Vivienda y Hábitat, y valiosas reliquias  en el Centro Rafael Urdaneta" dijo Cabello.

Hoy, a más de un año de los incendios, el ambiente no ha cambiado mucho y son toneladas de escombros que todavía quedan por retirar. Los vecinos de El Saladillo, algunos de los cuales apoyaron a los criminales y asesinos que quemaron los edificios "esperan acciones". ¡Sin vergüenzas!

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