Internacionales

[Internacionales][bsummary]

Sucesos

[Sucesos][bsummary]

Opinión

[Opinión][bleft]

Economía

[Economia][twocolumns]

Viral

[Viral][bsummary]

Gobierno y narcotraficantes colombianos serán los más afectados por regularización del precio de la gasolina en Venezuela

Gasolina

MISION VERDAD
El presidente Maduro no tardó en señalar a Juan Manuel Santos y a altas esferas de la parapolítica colombiana por estar detrás del atentado que sufrió. Sobre este hecho confluye el eje paramilitar, la mano de Álvaro Uribe y el despliegue de los operadores que en el corredor fronterizo facilitaron la logística de los autores materiales del atentado fallido, como han revelado las investigaciones de la Fiscalía venezolana sobre este caso.
 
En Colombia tienen muy claro lo que significaría, en pérdidas, el arbitraje del Estado venezolano para sustituir el actual modelo de subsidio a la gasolina y otorgarlo en cambio a los consumidores. Ese es el esquema previsto, según lo anunciado por Maduro.

La paraeconomía colombiana, estructurada alrededor del corredor fronterizo colombo-venezolano, tiene una clara asociación al flujo de la gasolina del contrabando. Si la gasolina venezolana fuera colocada a precios internacionales, el contrabando podría sufrir un serio revés.

La cifra va mucho más allá de los 6 mil millones de dólares por contrabando de gasolina señalado por Maduro, pues del combustible se derivan otros negocios; uno de ellos es el narcotráfico. En junio de este año, las autoridades de la Oficina de Política Nacional para el Control de Drogas en Estados Unidos (ONDCP, por sus siglas en inglés) revelaron un significativo aumento de la producción de cocaína en Colombia, pasando de 772 toneladas métricas de la droga producidas en 2016 a unas 921 toneladas métricas estimadas para 2017.

La gasolina de contrabando desde Venezuela, por su bajo costo, es un ingrediente fundamental para la producción de la pasta de cocaína en Colombia, el mayor productor de esa droga en el mundo. Un kilogramo de cocaína demanda unos 10 galones (unos 37,8 litros) de gasolina para su producción. Esto quiere decir que la producción de cocaína en Colombia, el año pasado, demandó unos 9 millones 210 mil galones de gasolina, unos 34 millones 813 mil litros de combustible que seguramente provenían desde Venezuela.

La afectación a las estructuras de costos del narcotráfico, y además las ganancias que los contrabandistas podrían dejar de percibir en Colombia, serían abismales, si Venezuela equipara el precio de su combustible con el de la nación vecina. Ni hablar de las derivaciones en el lavado de capitales y caída del flujo de circulante monetario en el eje fronterizo, de ocurrir un quiebre en esos paranegocios propiciado por medidas desde el lado venezolano. Es decir, hay actividades legales, movilización de bienes y servicios del lado colombiano, que también caerían con las actividades ilícitas. Una cifra que, en conjunto entre las actividades lícitas e ilícitas, se podría estimar en unos 12 mil millones de dólares al año. El equivalente a casi la mitad de lo que ingresó a Venezuela en 2017 por exportaciones petroleras.

Por otro lado, hay un componente agregado muy significativo. La economía colombiana en conjunto necesita y necesitará el ingreso de gasolina de contrabando en su eje oriental, por la caída estructural de la producción interna de crudo. En diciembre del pasado año, el presidente de la Agencia Nacional de Hidrocarburos de ese país, Orlando Velandia, señaló que las reservas de crudo "tienen un horizonte de 4 años ó 4 años y medio".

Esto quiere decir que Colombia, a menos que descubran cuantiosos nuevos yacimientos petroleros, perderá suficiencia petrolera y, en consecuencia, tendrá que importar crudo para el suministro interno de combustibles, preámbulo de un estallido social en ciernes por el aumento de los costos del combustible en ese país, pues ya tiene una de las gasolinas más caras del mundo, sin ningún tipo de subsidio.

Las referencias al recrudecimiento del belicismo contra Venezuela y el patrocinio de un magnicidio contra el Presidente venezolano desde Colombia, señaladas estas razones económicas, son más que sobradas como algunos causales concretos. He allí que las acusaciones de Nicolás Maduro no son en absoluto destempladas.

Por otro lado, resolver la asimetría profunda del precio de la gasolina en Venezuela, cuestión que no sería inmediata, supone para la política económica del Gobierno emplear una estrategia de un nuevo (y también costoso en bolívares) tipo de subsidio para hacer efectiva su política de resguardo del combustible venezolano, para reequilibrar la estructuras de costos de PDVSA e incluso generar nuevos ingresos al fisco. Una tarea ardua que Maduro ha señalado como "un nuevo comienzo económico", o fórmula para la superación del modelo rentista-petrolero. Una arista para la recuperación económica.

No hay comentarios.: