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"Diplomático" venezolano expulsado de EEUU está tramitando su "Green Card" y no ha salido de ese país

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El "ex alto cargo" se declarará perseguido político del régimen, luego de haber trabajado unos años como "diplomático" sin serlo, solo por ser allegado del clan Flores, según fuetes cercanas al caso que prefirieron mantenerse anónimas. Para Marco Ayala, "eso pasa porque a los leales a las ideas se les apartó y se colocó gente allegada que solo pensaba en enriquecerse o vacilarse al país. Algunso incluso se dedicaron a ser los narcotraficantes más idiotas e imbéciles del mundo. Todo ha sido perder para el país y ganar para un pequeño círculo"

Un alto diplomático venezolano expulsado de Estados Unidos la semana pasada continúa en el país, pese a que se le ordenó irse en 48 horas.

Jarlet Sánchez, un diplomático de carrera que se desempeñaba como vicecónsul general de Venezuela en Houston, fue declarado persona non grata el 23 de mayo en represalia por la decisión del presidente Nicolás Maduro de expulsar al encargado de negocios Todd Robinson tras las elecciones venezolanas.

Pero un funcionario estadounidense y otro individuo familiarizados con el caso señalaron que Sánchez aún no ha salido de Estados Unidos. Las dos personas hablaron bajo condición de anonimato por no estar autorizadas a declarar sobre el tema públicamente.

Los diplomáticos extranjeros en Estados Unidos que no acatan las órdenes de irse pueden ser expulsados por la fuerza, según una añeja opinión legal del Departamento de Justicia.

Pero The Associated Press se ha enterado de que Sánchez espera quedarse permanentemente en Estados Unidos al solicitar una residencia para inmigrantes _conocida como “green card”_ bajo una cláusula poco conocida de la Ley de Inmigración y Nacionalidad. Dicha cláusula, a la que se le conoce como Sección 13, dice que las personas que ingresan al país como diplomáticos pueden solicitar una modificación en su estatus migratorio y, si se les concede, obtener la residencia permanente.

La cláusula fue creada durante la Guerra Fría, y algunos diplomáticos de países de Europa del Este que no querían regresar se acogieron a ella.

Sánchez colgó cuando un periodista de la AP intentó hablar con él a un número celular en Houston.

Un punto que complica su estatus aún más es el hecho de que parece haber sido retirado de su puesto. En una nota diplomática de la Cancillería venezolana enviada al Departamento de Estado norteamericano el 29 de mayo -seis días después de que Sánchez fuera declarado persona non grata-, se indicaba que él ya no ocupaba su puesto. La nota, de la cual la AP obtuvo una copia, señala que Sánchez ya no forma parte del cuerpo diplomático venezolano y por lo tanto no tiene derecho a la inmunidad diplomática y otros privilegios inherentes a esa posición.

Los expertos dijeron que la situación de Sánchez parece ser un caso atípico que cae en un área poco definida de la ley, lo que podría explicar la incertidumbre en torno a su estatus actual en Estados Unidos. Aunque el gobierno venezolano le ha retirado su estatus diplomático, la Sección 13 sólo requiere que los individuos hayan ingresado a territorio estadounidense como diplomáticos, incluso si sus visas especiales han expirado.

Pero en los requisitos también se afirma que, para poder tener derecho al beneficio de la residencia, los individuos deben contar con “razones convincentes” de por qué no pueden regresar a su país de origen, no representar un riesgo a la seguridad y el bienestar de Estados Unidos, y que el permitirles su estadía beneficia al país. El hecho de que Sánchez haya sido declarado indeseable y se le ordenara irse deja entrever que le podría ser difícil esgrimir ese argumento.

“Va a ser a discreción”, dijo Ur Jaddou, ex asesor legal del Servicio de Ciudadanía e Inmigración que ahora encabeza el proyecto de supervisión DHS Watch. “Tienes que demostrar que hay una razón convincente. No es un derecho”.

Sánchez y otro diplomático venezolano en Washington fueron expulsados después de que Maduro acusó al encargado de negocios Robinson y a su subordinado, Brian Naranjo, de conspirar contra el gobierno socialista al presionar a la oposición venezolana para que boicoteara los comicios que él ganó fácilmente, y que fueron calificados por Estados Unidos como una “farsa” porque no se permitió que sus principales rivales se postularan. Ambos países no intercambian embajadores desde 2010.

Un portavoz de la cancillería de Venezuela no respondió a una solicitud de comentarios. El Departamento de Estado norteamericano declinó decir si Sánchez sigue en el país ni comentó sobre su estatus.

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