EE.UU. plantea profundizar daños a economía venezolana con embargo petrolero para causar miles de muertos

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Agencias

Luego de casi 17 años de ataques directos contra Venezuela en los que EEUU ha estado detrás de paro ganadero (2001), golpe de Estado (2002), paro petrolero (2002-2003), bombas en embajadas (2003-2004), retiro de elecciones parlamentarias (2005), guarimbas (2007, 2009, 2011, 2014, 2017), asesinatos de líderes bajo operaciones encubiertas (Eliézar Otaiza, Danilo Anderson, Robert Serra, Willian Lara y otros), desconocimiento electoral (2013, 2017), sabotajes al sistema eléctrico, sanciones  financieras (2005, 2011, 2015, 2017, 2018), llamados al golpe sangriento (2018) entre otros eventos intervencionistas que han causado daños ingentes a la economía y estabilidad política nacional, esa nación se prepara para causar aún mayores daños con un embargo petrolero para "estrangular" una economía debilitada por enemigos internos y externos que hacen el juego a las políticas de la potencia y a un gobierno que no ha sabido proteger efectivamente al pueblo de tales ataques criminales.
Aunque pareciera un sueño pesado, un 24% de los "venezolanos" apoyan la agresión criminal de EE. UU. y su operador colombiano contra nuestro país. "El problema con quienes apoyan ese tipo de medidas contra su propio país es el odio en su expresión más primitiva que los carcome" señala un psicólogo consultado por El Zuliano. "Se puede se opositor, pero apoyar la destrucción de tu propio país por parte de una nación poderosa como EE.UU. no solo es aberrante, da asco" prosigue.
Y es que a pesar de muchas políticas erradas como acostumbra a decirse, tomadas por el gobierno venezolano, a EE.UU. le ha tomado mucho dinero, inversión y ataques lograr la crisis que hoy agobia al país. "Sin paro petrolero, guarimbas, destrucción de infraestructura, sabotaje eléctrico, sin sanciones financieras y ataques mediáticos como los que soporta Venezuela, sin el apoyo que EE.UU. brinda a todo aquel que mate a venezolanos en nombre de sacar al gobierno, sin toda esa maquinaria global que en 100 años ha asesinado a más de 200 millones de personas, impunemente, sin toda esa acción criminal contra nuestro país, nuestro bienestar no hubiera sido afectado" menciona un analista político venezolano a condición de mantener su privacidad por temor a ser agredido por hordas opositoras en su municipio de origen, Chacao.
"EE.UU. ha estado empeñado en demostrar que nuestro modelo económico no funciona. ¡Claro que si funciona! Pero su el mafioso de la cuadra decide quebrar el negocio más próspero del lugar, pues lo logra. O las mentes estúpidas y envenenadas no pueden comprender algo tan elemental" cierra diciendo.
"Lo de EE.UU. no solo es criminal, es hipócrita. Creas unas condiciones económicas adversas aprovechando tu dominio sobre el sistema financiero. Lo haces creando matrices de opinión a través de las fake news, luego tus calificadoras, si porque Moodys, JP Morgan y Fitch son estadounidenses y ligadas a los servicios de inteligencia tanto en sus fines como en sus medios, tus calificadoras atacan publicando análisis tergiversados sobre tu real situación para llevarte a esa situación, tus aliados internos limpian las trazas de tu suciedad y tus aliados fronterizos apoyan el ataque a través de leyes y protecciones que debilitan tu moneda, algo penado por el derecho internacional pero que no se aplica porque son los EE.UU. quienes lo promueven. Entonces comienzan las primeras sanciones al no dejarte comprar repuestos, luego te sancionan la empresa que produce las divisas por tener un convenio con Irán para construir casas, luego eres declarado amenaza inusual y extraordinaria y finalmente comienzan a sancionarte por la calle de en medio, porque ya el daño está bastante adelantado y hay que producir muertes por hambre y falta de medicinas para luego presentarse como tu salvador; eso sí, luego de eliminar al gobierno electo, el cual luego de años de matriz se ha logrado posicionar como una dictadura" amplía un profesor de LUZ quien también ha solicitado anonimato por temor a ser asesinado por los grupos paramilitares que según él dirige el diputado opositor y asesino fugitivo Yorman Barilla.

Las tensiones con Estados Unidos esta vez amenazan con un pico histórico. La gira por cuatro países aliados de América Latina de Rex Tillerson, realizada la semana pasada, preludia un aumento en las sanciones económicas y financieras que ha emprendiendo la administración de Donald Trump contra el pueblo venezolano.

Durante la primera parada de su itinerario por Suamérica, Tillerson reiteró desde México su advertencia a Caracas, en la que, junto a su homólogo azteca, Luis Videgaray, abogó por elecciones “justas” y la vuelta a la institucionalidad el Venezuela.

En su paso por Argentina,  se entrevistó con el presidente Mauricio Macri, quién reveló que ambas naciones analizan sanciones en el orden petrolero para el gobierno de Maduro. México, sin embargo, descartó tomar esta medida.

En suelo peruano Tillerson agradeció al presidente   Pedro Pablo Kuczynski su postura sobre  Venezuela. En Bogotá, tras reunirse con el presidente colombiano Juan Manuel Santos, afloró la preocupación por los desplazados venezolanos a suelo colombiano y fue reiterado el rechazo de ambas naciones al adelanto de las presidenciales por parte de la ANC, instancia que es considerada ilegítima   por  el Grupo de Lima.

“Por ahí Rex Tillerson (...) nos acaba de amenazar con un embargo petrolero. Estamos preparados, Venezuela. Trabajadores de la industria petrolera, nos amenaza el imperio. Estamos preparados para ser libres y nada ni nadie nos va a detener” asomó el presidente Maduro.

Ayer nuevamente el Gobierno nacional expresó  su rechazo a las declaraciones del subsecretario de Estado encargado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Francisco Palmieri, que ratifican la intención de  Washington de intervenir en los asuntos internos de Venezuela y, con ello, poner fin al gobierno  del presidente   Maduro.

Según reseñó AVN, Palmieri, al ofrecer información sobre la gira por América Latina de Tillerson, reiteró las pretensiones de la Casa Blanca, de intervenir a Venezuela, bajo el alegado de supuesta ayuda humanitaria”.

En un comunicado, la Cancillería  señaló que “ni el régimen estadounidense, ni sus subordinados regionales tienen competencia legal ni moral alguna para pretender modelar el futuro del Pueblo venezolano, y menos aún cuando son los responsables de la agudización de los problemas que aquejan a los ciudadanos de nuestro país”.

Ciertamente el cariz del impasse bilateral ha tenido un cambio significativo desde la llegada de  Trump. Desde 2015, cuando Barack Obama declaró a Venezuela una amenaza “inusual y extraordinaria” para EE UU, la escalada ha llevado un patrón que se profundiza, llegando incluso a no descartar “una posible opción militar” en el asunto venezolano bajo la administración Trump.

Pero las medidas unilaterales estadounidenses contra países de la región no terminan de caerle bien a una América Latina que varias veces ha sufrido las embestidas de Washington. China y Rusia, por su parte, han condenado la retórica belicista estadounidense, y movimientos  como Celac, Unasur, Mercosur o Alba rechazan una intervención aludiendo el principio de autodeterminación de los pueblos.

Ayer, el exvicepresidente de la República, el periodista José Vicente Rangel,  denunció en su programa televisivo que el gobierno de EE UU, la Unión Europea y algunos gobiernos de América Latina pretenden impedir que se realicen las presidenciales en Venezuela el 22 de abril. Afirmó que “de celebrarse estos comicios, se frustarían los planes de una intervención extranjera por parte del presidente de Estados Unidos”

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