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El Zuliano
Hitler gano la guerra
EEUU avanza rápidamente hacia su conversión en un estado totalitario de nivel global. La potencia en declive no sólo mantiene conflicto con la mayoría de los países del globo sino que además amenaza a las naciones que mantienen posiciones independientes o semi-independientes respecto a las ejecutorias del país norteamericano. Ahora un par de congresistas dementes han propuesto una ley para castigar a todos los países que no voten igual que el hegemon en los diversos foros mundiales.
Luego de sancionar económicamente a casi la totalidad de las naciones del mundo en los últimos cincuenta años, la élite criminal que gobierna EEUU se ha lanzado con todo para profundizar sus agresiones contra los demás países y lograr la sumisión de gobiernos y pueblos tal como acontece actualmente con países latinoamericanos como Colombia, Brasil, Panamá o Argentina que en la práctica son poco menos que colonias dependientes políticamente de las órdenes del gobierno asesino de EEUU.

Cada país para no ser víctima de las agresiones económicas o armadas de EEUU debe someterse
Un nuevo proyecto de ley propone prohibir la asistencia de Washington a países que votaron de manera diferente a EE.UU. en las últimas reuniones de la ONU en más de la mitad de las ocasiones.  Un nuevo proyecto de ley en el Congreso estadounidense propone prohibir la asistencia de Washington "a países extranjeros que se opongan a la posición de EE.UU." en la ONU.

El proyecto, presentado a la Cámara de Representantes por los republicanos Louie Gohmert y Steve King, sugiere privar de apoyo financiero en el marco de la cooperación económica y militar a aquellos Estados que votaron de manera diferente a la de EE.UU. en las últimas reuniones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad de la ONU en más de la mitad de los casos.

El documento explica que puede haber excepciones a esta norma. Así, el presidente tiene el derecho a continuar brindando asistencia a los Estados 'disidentes' si esto responde a los intereses nacionales de Washington.

Además, el secretario de Estado puede excluir a un país de la prohibición si desde la última sesión de la Asamblea General ha habido un cambio fundamental en su liderazgo y las políticas, y, como resultado de dicho cambio, el Gobierno de ese país "ya no se opondrá" a la posición de EE.UU. en las Naciones Unidas.

Estudios estadísticos para rastrear disidencias

Desde 1984, el Departamento de Estado de EE.UU. ha venido preparando un informe anual que registra los votos de cada país miembro de la ONU y calcula el porcentaje de coincidencia en las posiciones de cada país con las de Washington. Estos informes ayudan tanto al Departamento como al Congreso a realizar un seguimiento de los puntos de vista de otros países sobre cuestiones clave para los intereses de EE.UU.

Por ejemplo, el informe del Departamento de Estado de 2016 señala que los puntos de vista de Rusia y Washington coincidieron en el 40,3% de los casos: los dos países votaron de la misma manera 31 veces, mientras que en 46 ocasiones sus posiciones no coincidieron.

Entre los Estados que más se opusieron a la posición de Washington están Siria (16,7%), Corea del Norte (11,1%) e Irán (18,6%).

"Advertencia" para una serie de países

Según recuerda en una entrevista con RT el politólogo del Instituto Internacional de Estudios Humanitarios y Políticos ruso Vladímir Bruter, antes de este proyecto de ley Washington "tampoco había ayudado" a los países que no respaldaban su punto de vista.

"La única diferencia" es que ahora EE.UU. puede "consolidar este principio a nivel legislativo". Al mismo tiempo, según Bruter, también hay países que nunca han necesitado el apoyo de EE.UU.

"Rusia o Siria siempre han entendido cómo comunicarse con Washington", pero países como "Egipto, Filipinas, Argentina, Brasil, México, pueden tener problemas", advierte el politólogo.

De esta manera, el experto sugiere que el nuevo proyecto de ley es "una advertencia" para aquellos países que están tratando de construir un curso político independiente, pero al mismo tiempo siguen siendo "muy dependientes" de EE.UU.

Tercer Reich en pañales: EEUU castigará a países que no voten igual que ellos en la ONU y otros organismos

Hitler gano la guerra
EEUU avanza rápidamente hacia su conversión en un estado totalitario de nivel global. La potencia en declive no sólo mantiene conflicto con la mayoría de los países del globo sino que además amenaza a las naciones que mantienen posiciones independientes o semi-independientes respecto a las ejecutorias del país norteamericano. Ahora un par de congresistas dementes han propuesto una ley para castigar a todos los países que no voten igual que el hegemon en los diversos foros mundiales.
Luego de sancionar económicamente a casi la totalidad de las naciones del mundo en los últimos cincuenta años, la élite criminal que gobierna EEUU se ha lanzado con todo para profundizar sus agresiones contra los demás países y lograr la sumisión de gobiernos y pueblos tal como acontece actualmente con países latinoamericanos como Colombia, Brasil, Panamá o Argentina que en la práctica son poco menos que colonias dependientes políticamente de las órdenes del gobierno asesino de EEUU.

Cada país para no ser víctima de las agresiones económicas o armadas de EEUU debe someterse
Un nuevo proyecto de ley propone prohibir la asistencia de Washington a países que votaron de manera diferente a EE.UU. en las últimas reuniones de la ONU en más de la mitad de las ocasiones.  Un nuevo proyecto de ley en el Congreso estadounidense propone prohibir la asistencia de Washington "a países extranjeros que se opongan a la posición de EE.UU." en la ONU.

El proyecto, presentado a la Cámara de Representantes por los republicanos Louie Gohmert y Steve King, sugiere privar de apoyo financiero en el marco de la cooperación económica y militar a aquellos Estados que votaron de manera diferente a la de EE.UU. en las últimas reuniones de la Asamblea General y del Consejo de Seguridad de la ONU en más de la mitad de los casos.

El documento explica que puede haber excepciones a esta norma. Así, el presidente tiene el derecho a continuar brindando asistencia a los Estados 'disidentes' si esto responde a los intereses nacionales de Washington.

Además, el secretario de Estado puede excluir a un país de la prohibición si desde la última sesión de la Asamblea General ha habido un cambio fundamental en su liderazgo y las políticas, y, como resultado de dicho cambio, el Gobierno de ese país "ya no se opondrá" a la posición de EE.UU. en las Naciones Unidas.

Estudios estadísticos para rastrear disidencias

Desde 1984, el Departamento de Estado de EE.UU. ha venido preparando un informe anual que registra los votos de cada país miembro de la ONU y calcula el porcentaje de coincidencia en las posiciones de cada país con las de Washington. Estos informes ayudan tanto al Departamento como al Congreso a realizar un seguimiento de los puntos de vista de otros países sobre cuestiones clave para los intereses de EE.UU.

Por ejemplo, el informe del Departamento de Estado de 2016 señala que los puntos de vista de Rusia y Washington coincidieron en el 40,3% de los casos: los dos países votaron de la misma manera 31 veces, mientras que en 46 ocasiones sus posiciones no coincidieron.

Entre los Estados que más se opusieron a la posición de Washington están Siria (16,7%), Corea del Norte (11,1%) e Irán (18,6%).

"Advertencia" para una serie de países

Según recuerda en una entrevista con RT el politólogo del Instituto Internacional de Estudios Humanitarios y Políticos ruso Vladímir Bruter, antes de este proyecto de ley Washington "tampoco había ayudado" a los países que no respaldaban su punto de vista.

"La única diferencia" es que ahora EE.UU. puede "consolidar este principio a nivel legislativo". Al mismo tiempo, según Bruter, también hay países que nunca han necesitado el apoyo de EE.UU.

"Rusia o Siria siempre han entendido cómo comunicarse con Washington", pero países como "Egipto, Filipinas, Argentina, Brasil, México, pueden tener problemas", advierte el politólogo.

De esta manera, el experto sugiere que el nuevo proyecto de ley es "una advertencia" para aquellos países que están tratando de construir un curso político independiente, pero al mismo tiempo siguen siendo "muy dependientes" de EE.UU.