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El Zuliano







En un extenso "reportaje" titulado Las notas oscuras de Wuilly Arteaga, el diario opositor de extrema derecha ligado a oscuros intereses foráneos, El Impulso, califica al otrora ícono de 15 minutos de las hordas criminales de la MUD que durante 4 meses crearon el caos, quemando personas vivas, asesinando, asaltando y eestruyendo el patrimonio público, como lo peor del mundo. Para El Estímulo, que circulando a sus anchas en nuestro país asume la contradicción de llamar dictadura a un gobierno que le permite todas sus ridiculeces, Arteaga no es sino una basura, un mentiroso, una porquería...La nota impulsiva retrata muy bien al diario, al cuya directiva se le podrían aplicar todos los calificativos peyorativos que profiere contra "un negrito que quizo ser parte de la sociedad blanca
 De la Iglesia cristiana a La magia de Pegaso
Nos recuerda el pasquín impulsivo que Wuilly se crió en una familia con una fuerte convicción evangélica en Valencia, estado Carabobo. Es el mayor de tres hermanos. Sus padres llevaban la conserjería de la iglesia en el barrio Máximo Romero y allí vivían todos. Los padres entendieron, entre salmos, apocalipsis y profecías, que el fin de los tiempos estaba por llegar. “Nos sacaron de la primaria, cuando yo tenía como ocho años porque creían que el mundo se iba a acabar”, cuenta Humberto Arteaga, el hermano menor. Trascurrieron otros ocho años sin educación formal para ninguno de los chiquillos. “De pequeños soñábamos con ser dueños de una camioneta por puesto. Jugábamos a chofer y colector y pasábamos horas en eso. Era un juego serio. También jugábamos a que yo era el pastor y cantábamos y fue así como terminamos cantando en la iglesia”, cuenta sus retozos infantiles.

Y llegó el día en el que se dieron cuenta de que no se había acabado el mundo, de que podían trabajar como costureros —cumplían con unas labores de corte y costura por encargo— o como Wuilly en un cyber, y estar obsesionados con la música. “Veíamos unas comiquitas de Barbie siempre. Nos encantaba”.

Yamileth, la madre de Wuilly citada por el pasquín, asegura que su vástago no es una mansa paloma. Ha padecido y aceptado con resignación el mal carácter del joven. “De mis hijos, ha sido el más difícil. Es mentiroso, pero sabía cuándo mentía y cuándo no. Desde que no está conmigo es más difícil”, se lamenta. “Cuando vivía en Caracas, el año pasado, en un apartamento por Quinta Crespo, con otros muchachos músicos, fui a verlo varias veces. Y ahí se comportaba de modo muy extraño. Una vez comenzó a echar cuentos de sus episodios con hombres. Ahí estaba Hazel, la misma que dicen que es su novia. Y ella se reía cuando él contaba esas historias tan fuertes para mí, sin ningún recato. Ya yo sabía todo, y lo aceptaba, pero oír eso me pareció una falta de respeto”.

Ha tenido muchos hombres
Cita el pasquín que rifirrafes documentados en redes sociales entre el joven y otros dos directores del Sistema, Ron Davis Álvarez y Jesús Uzcátegui, quedaron en la red, y afortunadamente como peleas de teclas, no así como otros eventos. Uno de sus roommates durante la época de Quinta Crespo cuenta sobre la personalidad temperamental de Arteaga. “Tremenda lacra manipuladora. Las amenazas de suicidio eran constantes. Yo no lo tomaba en serio”. Ahíto de tanto numerito y pataleta relata un episodio candente: “A su pareja que vivía allí con nosotros, Robert Hernández, un cubano que estaba en un programa de Centro de Diagnóstico Integral (CDI), lo quemó con agua caliente porque no le avisó que tenía planeado irse del país”. Wuilly acudió al Pérez Carreño, quizá invadido por la culpa, y terminó haciéndole las curas a Robert, quien al lograr su recuperación escapó a Miami. Hernández fue contactado para que narrara su versión. Al atender preguntó qué obtendría a cambio de su declaración. Al saber que ni un céntimo, optó por el silencio.

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Una amiga de ambos recuerda su estado de shock al enterarse y ver que Wuilly cuidaba a su víctima: “No podía creerlo porque además él iba, lo curaba, lloraba y me decía: “¡Qué tragedia, lo quemé, yo lo quemé!” y sigue: “Pensé que de verdad se sentía mal, terrible, pero en minutos era otro, cambiaba el tema y hasta me contaba de su arrechera con Robert”.

El intento de suicidio más cinematográfico, según la madre, fue en 2016 cuando se subió a una torre de Parque Central. Amenazó con lanzarse en caída libre. El amago fue frustrado por un conocido que lo atrapó y lo abrazó. El buen samaritano evitó la tragedia. Asimismo, reporta otro más largo. “Se montó en el techo de la sede del Sistema en Colegio de Ingenieros, y no se bajó en tres días”, enumera las horas de vilo Yamileth, quien también esclarece cómo era el comportamiento de su retoño frente a las partituras. “Si las cosas no le salían como quería o si tenía un problema en la orquesta o el director le sugería algo y él quería hacerlo a su modo, amenazaba con matarse. Y ahí hay unas reglas. Entonces Wuilly llegaba antes de la hora y sacaba una foto de Hilary Hahn —una connotada violinista estadounidense, musa del protagonista de esta historia— y quería tenerla ahí y pues no estaba permitido. Y luego en la otra orquesta, en la Miranda, llegaba tarde o no iba y, por supuesto, dejó de ir. Y listo. Lo expulsaron”.

El pasquín menciona la gira al exterior como pago por servicios prestados y dice que, además de tocar los corazones de los expatriados, afinó también en un homenaje a las víctimas del comunismo en Washington, y en una misa musical en Nueva York en la que la joven Sofía Carmona, hija del señor Robert, aprovechó para acompañarlo cantando. En Miami, le organizaron una interpretación, en formato sorpresa, para Marc Anthony. Y Shakira le obsequió otro violín. Ya van al menos seis… sin contar las copiosas donaciones que nadie ha contabilizado.

Aparece en el show de Jaime Bayly, en Miami. Al comienzo del programa Bayly dedica su programa a “Robert Carmona, quien ha venido acompañando a Wuilly, desde Washington”. Esta es una de las entrevistas en las que Arteaga miente menos, aunque engaña, sobre el violín usado en las protestas: “El violín eléctrico obsequiado por el sobrino de la productora Ríos no se podía usar en manifestaciones”. Aquí la prueba:

Facebook Wuilly Arteaga

Allí habla de que fue invitado por la Fundación Arcadia a Estados Unidos, fundada por Carmona. Habla de Hazel, su novia. Bayly oye eso y aunque su sorpresa es ligeramente obvia, sigue como quien oye llover sin creerse la llovizna. Atención al minuto 28:51.


Citando a una psicóloga que no nombra, continúa el pasquín dice que la misma ha asistido algunos casos del Sistema Nacional de Orquestas, y quien vio a Arteaga durante una crisis, y afirma: “Luego de 14 intentos de suicidio, y de conocer su historia, puedo decir que es un joven muy agresivo, manipulador y un peligro sin medicación y sin atención”, suelta el diagnóstico con preocupación. Quiere ayudarlo. “Es una lástima que su múltiple personalidad y brotes psicóticos, características de un sociópata, no puedan ser medicados y que no pueda hospitalizarse”. Y la profesional concluye: “Un sociópata no muestra empatía por otros ni remordimientos por sus acciones. La sociopatía está catalogada como un trastorno de la personalidad de hoy. Yo podría llamar este estado como un desorden la personalidad antisocial, víctima de su propia mentira”.

Fuera de toda especulación cabe preguntarse sobre el futuro de la relación profesional entre Carmona y su artista a distancia, ahora con prohibición de salida del país. En Venezuela, la calle podría encenderse de nuevo, pero Wuilly desafortunadamente se quemó.

Diario opositor de extrema derecha "El Estímulo" califica a Wuilly Arteaga de escoria, homosexual, sociópata y manipulador (+ASÍ PAGAN ELLOS)








En un extenso "reportaje" titulado Las notas oscuras de Wuilly Arteaga, el diario opositor de extrema derecha ligado a oscuros intereses foráneos, El Impulso, califica al otrora ícono de 15 minutos de las hordas criminales de la MUD que durante 4 meses crearon el caos, quemando personas vivas, asesinando, asaltando y eestruyendo el patrimonio público, como lo peor del mundo. Para El Estímulo, que circulando a sus anchas en nuestro país asume la contradicción de llamar dictadura a un gobierno que le permite todas sus ridiculeces, Arteaga no es sino una basura, un mentiroso, una porquería...La nota impulsiva retrata muy bien al diario, al cuya directiva se le podrían aplicar todos los calificativos peyorativos que profiere contra "un negrito que quizo ser parte de la sociedad blanca
 De la Iglesia cristiana a La magia de Pegaso
Nos recuerda el pasquín impulsivo que Wuilly se crió en una familia con una fuerte convicción evangélica en Valencia, estado Carabobo. Es el mayor de tres hermanos. Sus padres llevaban la conserjería de la iglesia en el barrio Máximo Romero y allí vivían todos. Los padres entendieron, entre salmos, apocalipsis y profecías, que el fin de los tiempos estaba por llegar. “Nos sacaron de la primaria, cuando yo tenía como ocho años porque creían que el mundo se iba a acabar”, cuenta Humberto Arteaga, el hermano menor. Trascurrieron otros ocho años sin educación formal para ninguno de los chiquillos. “De pequeños soñábamos con ser dueños de una camioneta por puesto. Jugábamos a chofer y colector y pasábamos horas en eso. Era un juego serio. También jugábamos a que yo era el pastor y cantábamos y fue así como terminamos cantando en la iglesia”, cuenta sus retozos infantiles.

Y llegó el día en el que se dieron cuenta de que no se había acabado el mundo, de que podían trabajar como costureros —cumplían con unas labores de corte y costura por encargo— o como Wuilly en un cyber, y estar obsesionados con la música. “Veíamos unas comiquitas de Barbie siempre. Nos encantaba”.

Yamileth, la madre de Wuilly citada por el pasquín, asegura que su vástago no es una mansa paloma. Ha padecido y aceptado con resignación el mal carácter del joven. “De mis hijos, ha sido el más difícil. Es mentiroso, pero sabía cuándo mentía y cuándo no. Desde que no está conmigo es más difícil”, se lamenta. “Cuando vivía en Caracas, el año pasado, en un apartamento por Quinta Crespo, con otros muchachos músicos, fui a verlo varias veces. Y ahí se comportaba de modo muy extraño. Una vez comenzó a echar cuentos de sus episodios con hombres. Ahí estaba Hazel, la misma que dicen que es su novia. Y ella se reía cuando él contaba esas historias tan fuertes para mí, sin ningún recato. Ya yo sabía todo, y lo aceptaba, pero oír eso me pareció una falta de respeto”.

Ha tenido muchos hombres
Cita el pasquín que rifirrafes documentados en redes sociales entre el joven y otros dos directores del Sistema, Ron Davis Álvarez y Jesús Uzcátegui, quedaron en la red, y afortunadamente como peleas de teclas, no así como otros eventos. Uno de sus roommates durante la época de Quinta Crespo cuenta sobre la personalidad temperamental de Arteaga. “Tremenda lacra manipuladora. Las amenazas de suicidio eran constantes. Yo no lo tomaba en serio”. Ahíto de tanto numerito y pataleta relata un episodio candente: “A su pareja que vivía allí con nosotros, Robert Hernández, un cubano que estaba en un programa de Centro de Diagnóstico Integral (CDI), lo quemó con agua caliente porque no le avisó que tenía planeado irse del país”. Wuilly acudió al Pérez Carreño, quizá invadido por la culpa, y terminó haciéndole las curas a Robert, quien al lograr su recuperación escapó a Miami. Hernández fue contactado para que narrara su versión. Al atender preguntó qué obtendría a cambio de su declaración. Al saber que ni un céntimo, optó por el silencio.

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Una amiga de ambos recuerda su estado de shock al enterarse y ver que Wuilly cuidaba a su víctima: “No podía creerlo porque además él iba, lo curaba, lloraba y me decía: “¡Qué tragedia, lo quemé, yo lo quemé!” y sigue: “Pensé que de verdad se sentía mal, terrible, pero en minutos era otro, cambiaba el tema y hasta me contaba de su arrechera con Robert”.

El intento de suicidio más cinematográfico, según la madre, fue en 2016 cuando se subió a una torre de Parque Central. Amenazó con lanzarse en caída libre. El amago fue frustrado por un conocido que lo atrapó y lo abrazó. El buen samaritano evitó la tragedia. Asimismo, reporta otro más largo. “Se montó en el techo de la sede del Sistema en Colegio de Ingenieros, y no se bajó en tres días”, enumera las horas de vilo Yamileth, quien también esclarece cómo era el comportamiento de su retoño frente a las partituras. “Si las cosas no le salían como quería o si tenía un problema en la orquesta o el director le sugería algo y él quería hacerlo a su modo, amenazaba con matarse. Y ahí hay unas reglas. Entonces Wuilly llegaba antes de la hora y sacaba una foto de Hilary Hahn —una connotada violinista estadounidense, musa del protagonista de esta historia— y quería tenerla ahí y pues no estaba permitido. Y luego en la otra orquesta, en la Miranda, llegaba tarde o no iba y, por supuesto, dejó de ir. Y listo. Lo expulsaron”.

El pasquín menciona la gira al exterior como pago por servicios prestados y dice que, además de tocar los corazones de los expatriados, afinó también en un homenaje a las víctimas del comunismo en Washington, y en una misa musical en Nueva York en la que la joven Sofía Carmona, hija del señor Robert, aprovechó para acompañarlo cantando. En Miami, le organizaron una interpretación, en formato sorpresa, para Marc Anthony. Y Shakira le obsequió otro violín. Ya van al menos seis… sin contar las copiosas donaciones que nadie ha contabilizado.

Aparece en el show de Jaime Bayly, en Miami. Al comienzo del programa Bayly dedica su programa a “Robert Carmona, quien ha venido acompañando a Wuilly, desde Washington”. Esta es una de las entrevistas en las que Arteaga miente menos, aunque engaña, sobre el violín usado en las protestas: “El violín eléctrico obsequiado por el sobrino de la productora Ríos no se podía usar en manifestaciones”. Aquí la prueba:

Facebook Wuilly Arteaga

Allí habla de que fue invitado por la Fundación Arcadia a Estados Unidos, fundada por Carmona. Habla de Hazel, su novia. Bayly oye eso y aunque su sorpresa es ligeramente obvia, sigue como quien oye llover sin creerse la llovizna. Atención al minuto 28:51.


Citando a una psicóloga que no nombra, continúa el pasquín dice que la misma ha asistido algunos casos del Sistema Nacional de Orquestas, y quien vio a Arteaga durante una crisis, y afirma: “Luego de 14 intentos de suicidio, y de conocer su historia, puedo decir que es un joven muy agresivo, manipulador y un peligro sin medicación y sin atención”, suelta el diagnóstico con preocupación. Quiere ayudarlo. “Es una lástima que su múltiple personalidad y brotes psicóticos, características de un sociópata, no puedan ser medicados y que no pueda hospitalizarse”. Y la profesional concluye: “Un sociópata no muestra empatía por otros ni remordimientos por sus acciones. La sociopatía está catalogada como un trastorno de la personalidad de hoy. Yo podría llamar este estado como un desorden la personalidad antisocial, víctima de su propia mentira”.

Fuera de toda especulación cabe preguntarse sobre el futuro de la relación profesional entre Carmona y su artista a distancia, ahora con prohibición de salida del país. En Venezuela, la calle podría encenderse de nuevo, pero Wuilly desafortunadamente se quemó.