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El Zuliano
Alice Weidel (izq) y Alexander Gauland, líderes del partido de la extrema derecha  AfD

Por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, un partido de extrema derecha accede a bancas en el Parlamento alemán. Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo alrededor de 13% de los votos en las elecciones legislativas que dieron, más allá de este resultado, ganadora a la canciller Angela Merkel que hará un cuarto mandato.

Alrededor de 13% de los votos fueron para Alternativa para Alemania (AfD) un partido de extrema derecha que nació hace sólo cuatro años. AfD se presenta abiertamente como antieuro, antirrefugiados y antislam, haciendo hincapié en la decisión de la actual canciller Angela Merkel de aceptar a cientos de miles de refugiados, muchos provenientes del Medio Oriente y en su mayoría de fe musulmana.

AfD obtuvo 21,5% en el este del país donde la economía ha sido menos favorable desde la reunificación de Alemania a principios de los años 90. En esa región quedó como segunda fuerza política detrás de los conservadores del CDU de Merkel.

Con los votos logrados AfD podrá obtener entre 86 o 89 diputados en el Bundestag, como se llama al Parlamento en Alemania.

“Creo que va a haber más confrontaciones, y que va a ser más polémico”, dijo sobre el futuro Parlamento alemán, Günther Maihold, politólogo y subdirector del Instituto alemán sobre política internacional y seguridad, en Berlín. “Algunas posiciones, que algunos caracterizan como atrasadas, conservadoras, muy tradicionalistas, casi homofóbicas, van a estar en la palestra del Bundestag [Parlamento] y esto cambia lógicamente la percepción de este Parlamento y habrá que ver como las otras bancadas de los partidos van a reaccionar. Si se va a presentar la situación de excluir a este nuevo partido o de darle participación y tratar de desanimarlo en este nuevo espacio a través de poner en evidencia que es muy ideologizado y que tiene poca sustancia”, agregó Maihold al micrófono de nuestra enviada especial en Berlín, Lucile Gimberg.

Quizás poca sustancia pero los electos diputados del AfD fueron el centro de atención al conocerse los resultados.

“Creo que la gente se da cuenta de que algo tiene que cambiar en este país. Nos damos cuenta de que hay cada vez más jubilados pobres”, dijo a RFI Jens Eckleben, diputado de la AfD para el Parlamento de Hamburgo. “Muchos lo han subestimado pero las miles de personas que han llegado a nuestro país son un problema porque entran en competición con nuestra gente pobre, por ejemplo para la vivienda. Somos favorables a Europa pero a una Europa de las patrias."

Luego del anuncio de los resultados el domingo por la noche, cientos de persona salieron a manifestarse contra el avance de la extrema derecha en el país.

«Quiero mostrar que la AfD en el Parlamento no es algo normal. No debe volverse algo normal como con el Frente Nacional en Francia. Tenemos que detener a la extrema derecha antes de que se vuelva tan fuerte”, dijo a RFI Peter, un manifestante. “La AfD empuja a los otros partidos hacia la derecha y hace que se vuelva normal decir cosas racistas en público. Por eso estoy aquí, para que no solo haya imágenes de ellos celebrando, sino también de nosotros que estamos en contra de eso. No es un partido normal", agregó Peter que como varios otras se congregaron en la Alexanderplatz de la capital alemana.

A pesar de la sorpresa de la extrema derecha, los conservadores de la Unión Cristianodemócrata (CDU), festejaron la victoria que le permite a la actual canciller, Angela Merkel, realizar un cuarto mandato, aunque con un resultado históricamente bajo para los conservadores. Menos de un 33%.

"Es una victoria ante todo. Obviamente hubiésemos preferido un resultado más alto pero los objetivos que nos habíamos fijado - es decir ganar esta elección, que no se pueda formar un gobierno sin la CDU y que entonces Angela Merkel se mantenga como canciller - hemos cumplido estos objetivos", dijo a RFI Sebastian, un militante conservador.

Pero quienes se llevaron la peor parte fueron los social-demócratas (SPD) de Martin Schulz, que apenas lograron obtener el 21%, su peor resultado desde 1945.

«El resultado es catastrófico para el SPD. Solo convencimos a un 20% del electorado es decir uno de cada cinco. Es muy triste,” dijo a RFI Markus Frenzel, portavoz del grupo SPD en el Parlamento de Berlín. “Tenemos que renovarnos completamente: el personal, el contenido, también hacia afuera. Los partidos de izquierda solo ganan elecciones si proponen un cambio de sociedad hacia algo mejor. Hay que ser modernos, tener ideas nuevas que muestran un futuro más claro y positivo."

Los socialdemócratas dejaron en claro que estarán en la oposición y que no formaran una coalición con Merkel. Además de la presencia de la extrema derecha en el parlamento, la canciller deberá comenzar una larga y dura serie de negociaciones para asegurarse una cómoda presencia en el Bundestag.

Alemanes eligen a casi 100 nazis al parlamento (+Perro alemán que come manteca + ¿volverán los hornos?)

Alice Weidel (izq) y Alexander Gauland, líderes del partido de la extrema derecha  AfD

Por primera vez desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, un partido de extrema derecha accede a bancas en el Parlamento alemán. Alternativa para Alemania (AfD) obtuvo alrededor de 13% de los votos en las elecciones legislativas que dieron, más allá de este resultado, ganadora a la canciller Angela Merkel que hará un cuarto mandato.

Alrededor de 13% de los votos fueron para Alternativa para Alemania (AfD) un partido de extrema derecha que nació hace sólo cuatro años. AfD se presenta abiertamente como antieuro, antirrefugiados y antislam, haciendo hincapié en la decisión de la actual canciller Angela Merkel de aceptar a cientos de miles de refugiados, muchos provenientes del Medio Oriente y en su mayoría de fe musulmana.

AfD obtuvo 21,5% en el este del país donde la economía ha sido menos favorable desde la reunificación de Alemania a principios de los años 90. En esa región quedó como segunda fuerza política detrás de los conservadores del CDU de Merkel.

Con los votos logrados AfD podrá obtener entre 86 o 89 diputados en el Bundestag, como se llama al Parlamento en Alemania.

“Creo que va a haber más confrontaciones, y que va a ser más polémico”, dijo sobre el futuro Parlamento alemán, Günther Maihold, politólogo y subdirector del Instituto alemán sobre política internacional y seguridad, en Berlín. “Algunas posiciones, que algunos caracterizan como atrasadas, conservadoras, muy tradicionalistas, casi homofóbicas, van a estar en la palestra del Bundestag [Parlamento] y esto cambia lógicamente la percepción de este Parlamento y habrá que ver como las otras bancadas de los partidos van a reaccionar. Si se va a presentar la situación de excluir a este nuevo partido o de darle participación y tratar de desanimarlo en este nuevo espacio a través de poner en evidencia que es muy ideologizado y que tiene poca sustancia”, agregó Maihold al micrófono de nuestra enviada especial en Berlín, Lucile Gimberg.

Quizás poca sustancia pero los electos diputados del AfD fueron el centro de atención al conocerse los resultados.

“Creo que la gente se da cuenta de que algo tiene que cambiar en este país. Nos damos cuenta de que hay cada vez más jubilados pobres”, dijo a RFI Jens Eckleben, diputado de la AfD para el Parlamento de Hamburgo. “Muchos lo han subestimado pero las miles de personas que han llegado a nuestro país son un problema porque entran en competición con nuestra gente pobre, por ejemplo para la vivienda. Somos favorables a Europa pero a una Europa de las patrias."

Luego del anuncio de los resultados el domingo por la noche, cientos de persona salieron a manifestarse contra el avance de la extrema derecha en el país.

«Quiero mostrar que la AfD en el Parlamento no es algo normal. No debe volverse algo normal como con el Frente Nacional en Francia. Tenemos que detener a la extrema derecha antes de que se vuelva tan fuerte”, dijo a RFI Peter, un manifestante. “La AfD empuja a los otros partidos hacia la derecha y hace que se vuelva normal decir cosas racistas en público. Por eso estoy aquí, para que no solo haya imágenes de ellos celebrando, sino también de nosotros que estamos en contra de eso. No es un partido normal", agregó Peter que como varios otras se congregaron en la Alexanderplatz de la capital alemana.

A pesar de la sorpresa de la extrema derecha, los conservadores de la Unión Cristianodemócrata (CDU), festejaron la victoria que le permite a la actual canciller, Angela Merkel, realizar un cuarto mandato, aunque con un resultado históricamente bajo para los conservadores. Menos de un 33%.

"Es una victoria ante todo. Obviamente hubiésemos preferido un resultado más alto pero los objetivos que nos habíamos fijado - es decir ganar esta elección, que no se pueda formar un gobierno sin la CDU y que entonces Angela Merkel se mantenga como canciller - hemos cumplido estos objetivos", dijo a RFI Sebastian, un militante conservador.

Pero quienes se llevaron la peor parte fueron los social-demócratas (SPD) de Martin Schulz, que apenas lograron obtener el 21%, su peor resultado desde 1945.

«El resultado es catastrófico para el SPD. Solo convencimos a un 20% del electorado es decir uno de cada cinco. Es muy triste,” dijo a RFI Markus Frenzel, portavoz del grupo SPD en el Parlamento de Berlín. “Tenemos que renovarnos completamente: el personal, el contenido, también hacia afuera. Los partidos de izquierda solo ganan elecciones si proponen un cambio de sociedad hacia algo mejor. Hay que ser modernos, tener ideas nuevas que muestran un futuro más claro y positivo."

Los socialdemócratas dejaron en claro que estarán en la oposición y que no formaran una coalición con Merkel. Además de la presencia de la extrema derecha en el parlamento, la canciller deberá comenzar una larga y dura serie de negociaciones para asegurarse una cómoda presencia en el Bundestag.