Diario

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El Zuliano
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Esta mañana ondeaban las banderas amarillas y negras de Primero Justicia en una avenida muy transitada. Veinte justicieros, con alegres sonrisas electorales, ofrecían a quienes pasábamos por ahí unos panfleticos que que decían: “Votar sí”. Allí, en el corazón de un municipio gobernado por ellos, los carros pasaban de largo, los peatones también, supongo que confundidos, si no bravísimos y decepcionados, porque la última vez que vieron ondear esas banderas fue bajo la consigna “Calle sí, votos no”… Y eso fue hace apenas mes y medio…

Ha pasado tanto en tan poquito tiempo: hace apenas dos meses Lilian Tintori era la muchacha de la película. La catirita de la novela, la que no rompe un plato, la heroína que se sobrepone a su propia fragilidad y encuentra valor, fuerza y fe; la muchacha sin miedo que se enfrenta a la feroz dictadura que le permite ir y venir a sus anchas mientras ella conspira. Hace apenas dos meses, Lilian era la primera dama sentimental, y Leopoldo el próximo presidente.

Leopoldo, el Mandela del sifrinaje venezolano, el “preso político” favorito de la mediática internacional, el descendiente de Bolívar, el que no hacía tratos con la dictadura, el que no saldría de su celda hasta que el último de los no sé cuantos “presos políticos”de Venezuela no estuviera libre. Leopoldo, el que una madrugada regresó a su casa después de meses de negociación con el gobierno chavista con el que Lilian y Freddy Guevara (aspirante a usurpador de Leopoldo) decían que no negociarían jamás.

Hace apenas dos meses, Freddy Guevara tuiteaba sus partes de guerra y anunciaba la agenda de los próximos días. Freddy era el líder de los violentos encapuchados que los medios llamaron héroes libertadores. Su metro y medio de (des)humanidad se paseaba sobrado entre su tropa de terroristas, impartiendo órdenes antes de irse a una zona segura, no fuera a ser  que le explotara un mortero cerca. “¡Qué vas a venir a mandarnos tú, MMG, si solo vienes, te tomas la foto y te vas!” Así, hace apenas dos meses, se desató contra Guevara el diluvio de insultos, que parece haberse convertido en el pasatiempo favorito de la oposición.

De Julio Borges, ni se diga: nadie lo quiere, aún cuando él es quizá el único dirigente opositor que se puede atribuir una victoria; porque si alguien hizo, se movió, suplicó, se arrastró hasta el llanto pujado, hasta la indignidad más indigna, para lograr un bloqueo financiero contra Venezuela, ese fue Julio Borges. Pero ni así, a Julio no lo quiere ni su perro… es tal es desprecio que despierta tan despreciable personaje, que ayer mismo lo dejaron sin quórum, plantado en el hemiciclo, sus propios compañeros diputados en desacato, porque, insisto, a Julio no lo quiere nadie.

Esa misma tarde, mientras esperaba Julio, solito en el estrado, la policía pillaba a Lilian, la santa paloma, con 200 millones de bolívares en efectivo, que llevaba, como la cosa más normal del mundo, dentro de su camioneta. Tres cajas de crujientes billetes del nuevo cono monetario. Las mismas cajas con las que llegan esos billetes al Banco Central. Tres cajas de billetes que generan 200 millones de preguntas y una respuesta de Lilian: “Son para mi abuelita”.

Lo mismo pudo haber dicho que llevaba esos billetes porque el perro le comió la libreta de ahorros y por eso no los pudo depositar, da lo mismo: la imagen prefabricada de heroína impoluta de Lilian ya no tiene compón. Ni su imagen, ni la de su marido, tan meticulosamente elaboradas, con el apoyo de una concertación mediática sin precedentes. La verdad es que hay que ser bien inepto para fracasar así. Liderazgos de cartón mojado.

Ni hablar del fracaso de Guevara, que se creyó él solito el cuento de su liderazgo. Y de Capriles, que quedó para hablar solo por Periscope. Y de la MUD todita, que, como si ya no había metido bastante la pata, lanzó un comunicado apoyando las sanciones del gobierno gringo contra nuestro país. Todo esto mientras reparten panfleticos pidiéndole a la gente el voto para las elecciones regionales que convocó “un CNE fraudulento controlado por esta dictadura que no convoca a elecciones porque tiene miedo de medirse con votos

Y es que, como dijo Ramos Allup (de quién, por cierto, todavía estamos esperando las pruebas del fraude electoral de 2004, que nos prometió “para mañana”): “La oposición está como se ve”.

CAROLA CHÁVEZ

Liderazgos de cartón mojado

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Esta mañana ondeaban las banderas amarillas y negras de Primero Justicia en una avenida muy transitada. Veinte justicieros, con alegres sonrisas electorales, ofrecían a quienes pasábamos por ahí unos panfleticos que que decían: “Votar sí”. Allí, en el corazón de un municipio gobernado por ellos, los carros pasaban de largo, los peatones también, supongo que confundidos, si no bravísimos y decepcionados, porque la última vez que vieron ondear esas banderas fue bajo la consigna “Calle sí, votos no”… Y eso fue hace apenas mes y medio…

Ha pasado tanto en tan poquito tiempo: hace apenas dos meses Lilian Tintori era la muchacha de la película. La catirita de la novela, la que no rompe un plato, la heroína que se sobrepone a su propia fragilidad y encuentra valor, fuerza y fe; la muchacha sin miedo que se enfrenta a la feroz dictadura que le permite ir y venir a sus anchas mientras ella conspira. Hace apenas dos meses, Lilian era la primera dama sentimental, y Leopoldo el próximo presidente.

Leopoldo, el Mandela del sifrinaje venezolano, el “preso político” favorito de la mediática internacional, el descendiente de Bolívar, el que no hacía tratos con la dictadura, el que no saldría de su celda hasta que el último de los no sé cuantos “presos políticos”de Venezuela no estuviera libre. Leopoldo, el que una madrugada regresó a su casa después de meses de negociación con el gobierno chavista con el que Lilian y Freddy Guevara (aspirante a usurpador de Leopoldo) decían que no negociarían jamás.

Hace apenas dos meses, Freddy Guevara tuiteaba sus partes de guerra y anunciaba la agenda de los próximos días. Freddy era el líder de los violentos encapuchados que los medios llamaron héroes libertadores. Su metro y medio de (des)humanidad se paseaba sobrado entre su tropa de terroristas, impartiendo órdenes antes de irse a una zona segura, no fuera a ser  que le explotara un mortero cerca. “¡Qué vas a venir a mandarnos tú, MMG, si solo vienes, te tomas la foto y te vas!” Así, hace apenas dos meses, se desató contra Guevara el diluvio de insultos, que parece haberse convertido en el pasatiempo favorito de la oposición.

De Julio Borges, ni se diga: nadie lo quiere, aún cuando él es quizá el único dirigente opositor que se puede atribuir una victoria; porque si alguien hizo, se movió, suplicó, se arrastró hasta el llanto pujado, hasta la indignidad más indigna, para lograr un bloqueo financiero contra Venezuela, ese fue Julio Borges. Pero ni así, a Julio no lo quiere ni su perro… es tal es desprecio que despierta tan despreciable personaje, que ayer mismo lo dejaron sin quórum, plantado en el hemiciclo, sus propios compañeros diputados en desacato, porque, insisto, a Julio no lo quiere nadie.

Esa misma tarde, mientras esperaba Julio, solito en el estrado, la policía pillaba a Lilian, la santa paloma, con 200 millones de bolívares en efectivo, que llevaba, como la cosa más normal del mundo, dentro de su camioneta. Tres cajas de crujientes billetes del nuevo cono monetario. Las mismas cajas con las que llegan esos billetes al Banco Central. Tres cajas de billetes que generan 200 millones de preguntas y una respuesta de Lilian: “Son para mi abuelita”.

Lo mismo pudo haber dicho que llevaba esos billetes porque el perro le comió la libreta de ahorros y por eso no los pudo depositar, da lo mismo: la imagen prefabricada de heroína impoluta de Lilian ya no tiene compón. Ni su imagen, ni la de su marido, tan meticulosamente elaboradas, con el apoyo de una concertación mediática sin precedentes. La verdad es que hay que ser bien inepto para fracasar así. Liderazgos de cartón mojado.

Ni hablar del fracaso de Guevara, que se creyó él solito el cuento de su liderazgo. Y de Capriles, que quedó para hablar solo por Periscope. Y de la MUD todita, que, como si ya no había metido bastante la pata, lanzó un comunicado apoyando las sanciones del gobierno gringo contra nuestro país. Todo esto mientras reparten panfleticos pidiéndole a la gente el voto para las elecciones regionales que convocó “un CNE fraudulento controlado por esta dictadura que no convoca a elecciones porque tiene miedo de medirse con votos

Y es que, como dijo Ramos Allup (de quién, por cierto, todavía estamos esperando las pruebas del fraude electoral de 2004, que nos prometió “para mañana”): “La oposición está como se ve”.

CAROLA CHÁVEZ