Diario

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El Zuliano
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Juan Rampersad Allen
Ayer conversé con mi amiga Laura. Ella es una profesional muy competente a quien la vena opositora de parte de su familia le ha contagiado los últimos años. A pesar de ello seguimos hablándonos y queriéndonos como buenos amigos que somos. Ayer me llamó como a las 9 y media. Estaba sobresaltada, creo que es mejor decir que estaba psíquicamente derrumbada. No sé mucho de psicología porque mi profesión es otra, pero sé a que me refiero.

El viernes Laura, mi esposa y yo habíamos coincidido en una reunioncita de un familiar mío. Laura vive en la zona norte de Maracaibo y quien escribe también. Ese día Laura trató nuevamente de convencerme de las bondades de la lucha de los “estudiantes pacíficos que luchan contra la dictadura y entregan su vida por el futuro”. “Mira Juan, tú eres una persona inteligente, no entiendo como apoyas a este régimen, si ni siquiera se puede decir que te haya quedado algo de eso”, me arrostraba en modo sofisma.

“Esa gente no es pacífica, Laurita. Tú te has dado cuenta de la gente que han quemado, llevan casi diez personas rociadas de gasolina e incendiadas, sólo por parecer chavistas. ¿Tú me quemarías a mi?” le respondí.

“No digas esa vaina,  Juancho, eso de los quemados son inventos del régimen. Mira que en la patilla y maduradas lo dejaron claro, además la Fiscal lo aclaró y muy bien. Son inventos del régimen. Imagínate hasta dicen que 9 de los nuestros habían matado al dueño de una panadería y tratando de sacar una cava y se electrocutaron…mentiras. Esa pobre gente fue víctima también del régimen. Y hasta inventaron el caso de una señora de nombre raro a la que el régimen dice que la mataron con una botella de agua fría lanzada de un edificio. ¡Falsedad! Mira que he buscado el nombre en el fei y ni siquiera aparece. Todo fue un vil montaje del régimen para enlodar al sociólogo Hernández del BOD” me señaló muy convencida.

Mi esposa que es una artista para evadir situaciones embarazosas me sacó a bailar, mientras Laura seguía con su perorata. Una señora a la que no conozco le dijo: “Ese amigo tuyo como que es otro comunista”, a lo que mi esposa en plan oreja levantada no dejó de tomar en cuenta cuando me pidió que nos fuéramos tempranos porque los niños necesitaban que estuviéramos temprano en casa. 

Al día siguiente cuando abrí mi email personal me encontré con un mensaje de Laura. Era un desmontaje de las “mentiras de la narcodictadura madurista” basado en noticias provenientes de fuentes tan serias y científicas como La Patilla, Caraota Digital y Maduradas. Confieso que he llegado a pensar que el que ideó estos nombres y sus logos es un agricultor; sólo les falta la yuca. Imagínense a la oposición con una yuca para ellos solitos. Sólo atiné a responderle: “Hola, Laurita, gracias por el mensaje”. Es una estrategia que mi esposa Naidaly me enseñó.

Volviendo al derrumbe emocional de Laura, recuerdo que al instante pensé que a su esposo le había pasado algo. Pero no. El problema había sido exclusivamente de Laura. Laura fue a llevarle unos sanduchitos a unos amigos de la resistencia que estaban preparando algo contra los rumberos marabinos “porque en este país nada de rumbas hasta que caiga el régimen”. Regresando a su casa en su humilde 2016 “comprado con unos dolaritos que tenía por allí, nada de dólares sucios del régimen” fue interceptada por un grupo de la resistencia. Ella emocionada bajó el vidrio a saludarles: “somos de los mismos, amigos libertadores”, exclamó. 

“Mira esta catirita, Julián, y que es de los nuestros, pero yo no veo que huela a gasolina ni que esté quemada por el sol o enrojecida por los gases que nos disparó el régimen narcomadurista. No sé. a mí me parece que es una enchufada” dijo amenazador el tipo flaco, blanco, de modales toscos. Lo siguiente que recuerda Laura es un tubo reventando cada uno de los vidrios, otro compañero pacífico de la resistencia manoseándola y despojándola de su Iphone New Generation como ella gusta decirle, su anillo de matrimonio también comprado con dólares limpios y unos devaluados 500 mil bolívares que había olvidado bajar del carro antes de salir a cumplir con su deber de apoyar a la resistencia.  

El postre: una bofetada y un “deberíamos quemarte pedazo de puta enchufada”.

Al recordar el traumático momento no olvida que a uno de los que la agredió lo vio en TV declarando cuando el chofer infortunado que iba a ser linchado en URBE aceleró y mató a uno de los “estudiantes pacíficos que no se metían en esas cosas, pero que era primera vez, y era muy sano y muy estudioso”.

Hoy la visité en su casa. Tiene un ojo morado, aunque como mencionó su bella madre, “ayer lo tenía al perder”. Laura está desmoralizada. Me entristece ver a alguien que quiero así. Alguien noble y confundido como Laura, que en su ingenuidad ha sido manipulada por páginas web de guerra como maduradas, la patilla, caraota digital o el cooperante, y conducida al casi degüello por criminales confesos como Henrique Capriles y Freddy Guevara, sólo por citar a dos, sin olvidarme de Leopoldo López o Florido.

“No sé qué pensar, Juancho, yo los he visto en las manifestaciones de la resistencia. Algunos hasta estudian en URBE. No sé por qué me trataron así tan mal y se ensañaron. Mi mamá me dijo que a ella le parecen que son infiltrados del régimen…”

Casi caigo como Condorito. “¿Laura, después de esta coñiza que casi te matan, todavía vas a creer esos mojones? Es gente violenta que viola nuestro derecho al libre tránsito, nuestro derecho a la educación, nuestro derecho a la salud, nuestro derecho a la alimentación, nuestro derecho a la vida misma…Lo que tienen es un estado de sitio, nuestras garantías y libertades suspendidas… ¿No te das cuenta?”

Laura levantó la cabeza y me dijo con aplomo: “Tienes razón, la próxima semana cuando me recupere les voy a llevar comida envenenada a esos malparíos”.

Tampoco así, Laura. Pero creo que alguien no va a ir al plebiscito ilegal el 16.

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Envianos tus artículos de opinión a zulianodir@gmail.com

Mi amiga Laura y la resistencia: Una historia casi trágica en Maracaibo

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Juan Rampersad Allen
Ayer conversé con mi amiga Laura. Ella es una profesional muy competente a quien la vena opositora de parte de su familia le ha contagiado los últimos años. A pesar de ello seguimos hablándonos y queriéndonos como buenos amigos que somos. Ayer me llamó como a las 9 y media. Estaba sobresaltada, creo que es mejor decir que estaba psíquicamente derrumbada. No sé mucho de psicología porque mi profesión es otra, pero sé a que me refiero.

El viernes Laura, mi esposa y yo habíamos coincidido en una reunioncita de un familiar mío. Laura vive en la zona norte de Maracaibo y quien escribe también. Ese día Laura trató nuevamente de convencerme de las bondades de la lucha de los “estudiantes pacíficos que luchan contra la dictadura y entregan su vida por el futuro”. “Mira Juan, tú eres una persona inteligente, no entiendo como apoyas a este régimen, si ni siquiera se puede decir que te haya quedado algo de eso”, me arrostraba en modo sofisma.

“Esa gente no es pacífica, Laurita. Tú te has dado cuenta de la gente que han quemado, llevan casi diez personas rociadas de gasolina e incendiadas, sólo por parecer chavistas. ¿Tú me quemarías a mi?” le respondí.

“No digas esa vaina,  Juancho, eso de los quemados son inventos del régimen. Mira que en la patilla y maduradas lo dejaron claro, además la Fiscal lo aclaró y muy bien. Son inventos del régimen. Imagínate hasta dicen que 9 de los nuestros habían matado al dueño de una panadería y tratando de sacar una cava y se electrocutaron…mentiras. Esa pobre gente fue víctima también del régimen. Y hasta inventaron el caso de una señora de nombre raro a la que el régimen dice que la mataron con una botella de agua fría lanzada de un edificio. ¡Falsedad! Mira que he buscado el nombre en el fei y ni siquiera aparece. Todo fue un vil montaje del régimen para enlodar al sociólogo Hernández del BOD” me señaló muy convencida.

Mi esposa que es una artista para evadir situaciones embarazosas me sacó a bailar, mientras Laura seguía con su perorata. Una señora a la que no conozco le dijo: “Ese amigo tuyo como que es otro comunista”, a lo que mi esposa en plan oreja levantada no dejó de tomar en cuenta cuando me pidió que nos fuéramos tempranos porque los niños necesitaban que estuviéramos temprano en casa. 

Al día siguiente cuando abrí mi email personal me encontré con un mensaje de Laura. Era un desmontaje de las “mentiras de la narcodictadura madurista” basado en noticias provenientes de fuentes tan serias y científicas como La Patilla, Caraota Digital y Maduradas. Confieso que he llegado a pensar que el que ideó estos nombres y sus logos es un agricultor; sólo les falta la yuca. Imagínense a la oposición con una yuca para ellos solitos. Sólo atiné a responderle: “Hola, Laurita, gracias por el mensaje”. Es una estrategia que mi esposa Naidaly me enseñó.

Volviendo al derrumbe emocional de Laura, recuerdo que al instante pensé que a su esposo le había pasado algo. Pero no. El problema había sido exclusivamente de Laura. Laura fue a llevarle unos sanduchitos a unos amigos de la resistencia que estaban preparando algo contra los rumberos marabinos “porque en este país nada de rumbas hasta que caiga el régimen”. Regresando a su casa en su humilde 2016 “comprado con unos dolaritos que tenía por allí, nada de dólares sucios del régimen” fue interceptada por un grupo de la resistencia. Ella emocionada bajó el vidrio a saludarles: “somos de los mismos, amigos libertadores”, exclamó. 

“Mira esta catirita, Julián, y que es de los nuestros, pero yo no veo que huela a gasolina ni que esté quemada por el sol o enrojecida por los gases que nos disparó el régimen narcomadurista. No sé. a mí me parece que es una enchufada” dijo amenazador el tipo flaco, blanco, de modales toscos. Lo siguiente que recuerda Laura es un tubo reventando cada uno de los vidrios, otro compañero pacífico de la resistencia manoseándola y despojándola de su Iphone New Generation como ella gusta decirle, su anillo de matrimonio también comprado con dólares limpios y unos devaluados 500 mil bolívares que había olvidado bajar del carro antes de salir a cumplir con su deber de apoyar a la resistencia.  

El postre: una bofetada y un “deberíamos quemarte pedazo de puta enchufada”.

Al recordar el traumático momento no olvida que a uno de los que la agredió lo vio en TV declarando cuando el chofer infortunado que iba a ser linchado en URBE aceleró y mató a uno de los “estudiantes pacíficos que no se metían en esas cosas, pero que era primera vez, y era muy sano y muy estudioso”.

Hoy la visité en su casa. Tiene un ojo morado, aunque como mencionó su bella madre, “ayer lo tenía al perder”. Laura está desmoralizada. Me entristece ver a alguien que quiero así. Alguien noble y confundido como Laura, que en su ingenuidad ha sido manipulada por páginas web de guerra como maduradas, la patilla, caraota digital o el cooperante, y conducida al casi degüello por criminales confesos como Henrique Capriles y Freddy Guevara, sólo por citar a dos, sin olvidarme de Leopoldo López o Florido.

“No sé qué pensar, Juancho, yo los he visto en las manifestaciones de la resistencia. Algunos hasta estudian en URBE. No sé por qué me trataron así tan mal y se ensañaron. Mi mamá me dijo que a ella le parecen que son infiltrados del régimen…”

Casi caigo como Condorito. “¿Laura, después de esta coñiza que casi te matan, todavía vas a creer esos mojones? Es gente violenta que viola nuestro derecho al libre tránsito, nuestro derecho a la educación, nuestro derecho a la salud, nuestro derecho a la alimentación, nuestro derecho a la vida misma…Lo que tienen es un estado de sitio, nuestras garantías y libertades suspendidas… ¿No te das cuenta?”

Laura levantó la cabeza y me dijo con aplomo: “Tienes razón, la próxima semana cuando me recupere les voy a llevar comida envenenada a esos malparíos”.

Tampoco así, Laura. Pero creo que alguien no va a ir al plebiscito ilegal el 16.

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